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En sus acuarelas, pretende captar, más que los lugares, la atmósfera que los rodea: la bruma impasible, los espacios infinitos, el silencio, casi sonoro.
Están realizadas en lugares donde el espíritu se inunda de paz, de sosiego, de sentimientos puros... y es esos días en que la claridad se filtra tenue y en el aires se respira con toda intensidad el sabor de la tierra y el mar.
El color está visto buscando las sutiles tonalidades de una atmósfera que difumina las formas, tratando de encontrar el latido que da la vida a todas esas cosas, para trasladarlo a la obra, mostrarlo en ella.
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Carnot, que vive al borde de una ría gallega, no desvincula el mar de la tierra; por eso en sus marinas tierra y mar se conjuntan para dar belleza al cuadro y para demostrar que el artista se expresa en los dos elementos con la misma soltura.
En todas las acuarelas del artista hay tres elementos básicos: la acusada perfección del dibujante; el acertado ritmo estructural en la distribución de las masas, ritmo que tiende a la triangulación en la mayoría de sus obras; y la limpieza y uniformidad tonal de los grandes espacios, que se acusa más en los fondos "de soporte" y en los celajes. Esta técnica es de gran dificultad en la acuarela, que no admite "empalmes", vacilaciones. ni "borraduras".
J. Trapero Pardo
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Su técnica, depuradísima, no cae en la trampa, notablemente frecuente, de servirse de ella para obtener, por medio de recursos reiterados y mecánicos, los efectos agradables y amables que vemos en otros pintores.
La composición en todos sus cuadros es sopesada y premeditada, sin concesiones, apoyada por un colorido matizado, de entonaciones veladas y transparentes.
Así sus lejanías -el plano que Carnot cuida con más dedicación- tienen la misteriosa suavidad de nuestras rías y montañas, consiguiendo aquí los mejores efectos.
Ulises Sarry
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Utilizar la acuarela, una pintura casi evanescente, sugeridora, sutil, no para interpretar sino para rendirse a la fidelidad del tema, no es fácil. Requiere técnica, dominio justo de la pincelada, precisión de toque y sentido de la composición. Esto es la obra de Carnot.
Hay diafanidad y claridad en la pintura de Carnot, que nos viene dada precisamente por el contraste técnico y la fuerza colorista con la que imprime a los elementos importantes del cuadro, dejando los demás colores a su natural y limitándose a manchar suavemente los blancos del papel.
Segundo Alvarado.
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